Evangelio según san Mateo ( Mt 11,25-30)
En aquel tiempo, exclamó Jesús:
– «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.
Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mi todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»
Así lo manifestó el presbítero Jairo Clavijo, párroco de la iglesia Nuestra Señora de Fátima y director del colegio Pío XII, donde estudian los jóvenes que instalaron una venta en las inmediaciones del templo, el día de las elecciones, donde funcionarios del Plan República consiguieron tres sacos llenos de piedras al retirarlos de la zona de seguridad del centro electoral.