Día: 9 de marzo de 2012

Cantaremos. III Domingo de cuaresma /B

En el Evangelio de hoy, Jesús se muestra indignado porque no quiere que conviertan en mercado la casa de su Padre, que es casa de oración. La crítica de Jesús encierra un contenido profundo: ” Dios no puede ser el protector y encubridor de una religión tejida de intereses y egoismos. Dios es un Padre al que sólo se le puede dar culto trabajando por una comunidad más humana, más solidaria y fraterna. Todos corremos el riesgo de converetirnos en vendedores y cambistas, que no saben vivir sino es buscando su propio interés. El mundo de hoy es como un inmenso mercado donde todo se compra y todo se vende….y corremos el riesgo, de vivir incluso la relación con el Misterio de Dios de manera mercantil”. Ojalá logremos hacer de nuestra comunidad parroquial, el templo donde todos nos sintamos en la casa de Dios, convencidos de que el templo en el que Dios quiere habitar no es otro que nuestro propio corazón. Es allí donde está Dios y donde quiere ser adorado. San Pablo le dijo a los cristianos de Corinto: ” ¿Acaso no saben que son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? …….el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo” (ICort.3,16-17).

CANTAREMOS:

  • ENTRADA:
    • Al reunirnos…………………………………….6
    • Señor ten piedad-Gloria y honor a Ti,
    • Señor Jesús
  • OFERTORIO: En la Patena…………………………68
    • Santo-Padre nuestro-La Paz-Cordero de Dios.
  • COMUNIÓN:
    • Este es el ayuno……………………………..86
    • Perdon Señor………………………………..133
  • DESPEDIDA: Viva Cristo………………………….218

11 de Marzo. III Domingo de Cuaresma /B

Evangelio según san Juan (Jn 2,13-25)

Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo:” quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.

En ese momento sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.

Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”. Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.

Mientras estuvo en Jerusalén para las fiestas de Pascua, muchos creyeron el él, al ver los prodigios que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía todos y no necesitaba que nadie le descubriera lo que es el hombre; porque él sabía lo que hay en el hombre.