Autor: alberto

9 de Febrero–V Domingo del Tiempo Ordinario/A

Evangelio según San Mateo (Mt 5,13-16)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor?
Ya no sirve para nada y se tira a la calle para  que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte.
Tampoco cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes, ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos. »

Cantaremos. 2 de Febrero, Presentación del Señor.

  • Mis ojos han visto a mi salvador, luz para alumbrar a las naciones

En este encuentro tienen un protagonismo muy significativo dos personas sencillas – Simeón y Ana – que no son sacerdotes, ni gente relevante, son un hombre y una mujer, piadosos y totalmente abiertos a la acción de Dios. Ambos representan al Israel creyente y expectante ante la venida del Señor.

De Simeón sabemos que era un hombre justo y piadoso, sensible a la acción consoladora del Espíritu, toma al niño en brazos y bendice a Dios: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz”… Lc.2,29). La razón es que ha visto cumplido el objeto de su fe y esperanza, al tomar en brazos al niño ha visto un tiempo nuevo que empieza. La salvación ya no queda encerrada en Israel, el pueblo elegido. Jesús es la luz que ilumina a todos los hombres y mujeres, ya no habrá griegos o judíos, esclavos o libres, la salvación es para todos. Aquel niño es la luz enviada por Dios para disipar las tinieblas, no está hablando de alguien portador de una nueva ideología religiosa, está mostrando al mismo Jesús que es el mensajero del Padre a quien conoce, y por eso puede decir que ”en su luz nos hace ver la luz”. (Sal, 35)
La otra figura, Ana una mujer viuda, que no se apartaba día y noche del templo, habla del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén. No puede reprimir su alegría y comunica su gozo a todos, es un ejemplo de trasmisión de la buena noticia de Jesús. La trasmisión de la fe es siempre una tarea del cristiano, todos somos llamados a evangelizar. La piedad popular lo ha reconocido en la advocación de la Candelaria, en sus procesiones cuando los fieles portan la Luz en sus manos como expresión del deseo de comunicar su fe.

Fr. Jesús Mª Gallego Díez O.P.
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)

Cantaremos:

      • Cantando la alegría de vivir……………………………………53
        • Señor ten piedad – Gloria –Aleluya
        • Antífona
      • Señor de Universo……………………………………………….170
      • Somos un pueblo que camina……………………….……….174
      • Señor Tu eres nuestra luz……………………..……………..171
      • Gracias Señor……………………………………………………..101

2 de Febrero. Domingo, Presentación del Señor.

Cuando llegó el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron el niño a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley : "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y también para ofrecer, como dice la ley,  "un par de tórtolas o dos pichones". Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón,varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo.
Cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: " Señor ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido,  porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel".
El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras.
Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: "Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel ,como signo que provocará contradicción para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma".
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana.; De jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

26 de Enero. III Domingo del Tiempo Ordinario /A

Evangelio según San Mateo (Mt 4,12-23)

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:
«País de Zabulón y país de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
– «Conviértanse, porque ya está cerca el reino de los cielos.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando las redes en el lago, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
-«Síganme, y los haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y, pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca remendando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando a la gente de toda enfermedad y dolencias.

19 de Enero- II Domingo del Tiempo Ordinario /A

Evangelio según San Juan (Jn 1,29-34)

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús que venía hacia él, y  exclamó:
– «Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: “El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo.” Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel.»
Entonces Juan dio este testimonio :
– «Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma, y posarse sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquél sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo.”
Pues bien, yo lo vi, y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

La hojita Domingo

La Hojita Domingo

Julio César Arreaza B

 

El equipo paulino viene realizando una efectiva labor de evangelización a través de un maravilloso y masivo medio de difusión: “la hojita el Domingo, día del Señor”, que llega a todas las parroquias, hasta las ubicadas en la Venezuela  profunda.

Nos llena de contento en este tiempo de Navidad que nuestro admirado padre Jean Pierre Wyssemback, S.J., haya sido designado por  los integrantes del equipo Paulino, como comentarista de los textos litúrgicos que aparecen publicados, semana a semana, en “el Domingo”, que cumple un doble objetivo, uno en la tarea de la evangelización y otro que consiste en ser una catequesis para la familia cristiana que asiste regularmente a misa. 

Sus comentarios abarcarán el nuevo año litúrgico. Muchas veces son utilizados por los sacerdotes para suplir su propia homilía.

Celebramos que todos podamos beneficiarnos de la sabiduría del padre Jean Pierre Wyssemback, a través sus comentarios semanales; compartimos a continuación la riqueza de sus más recientes comentarios. 

Ya es hora de espabilarse, cuando le pedimos a Dios en el Padre Nuestro que venga su reino, no solo nos quedamos en pedirlo, sino que trabajamos para afirmar y concretar en el aquí y ahora, su reino de verdad y vida, de justicia, de amor y paz.

Los católicos debemos comprometernos con el plan de paz de Jesucristo: “Ya no alzará espada pueblo contra pueblo. Ya no se adiestrarán para la guerra. De las espadas forjarán arados y de las lanzas podaderas.”

Lamentablemente Venezuela está entre los diez países que gastan más presupuestos en armas. A nivel mundial el negocio de las armas es el que mueve más dinero, más dinero que la droga, el petróleo, la publicidad y los carros.

Preparemos el camino del Señor. Allanemos sus senderos. Eso plantea que no seamos meros espectadores que miran, sino protagonistas que preparan. Mantengamos la esperanza cristiana. Paciencia no es espera inactiva, sino esfuerzo permanente para alcanzar lo que esperamos. Paciencia no es esperar sin hacer nada, sino no cansarnos de repetir nuestros esfuerzos hasta lograr el éxito.

En América Latina hay 49 millones de personas con una ingesta de alimentos inferior al mínimo necesario. Son el  8,3% de la población. En Venezuela el 6,4%.

Dios es un Dios con nosotros. No es un Dios que nos sustituye, sino un Dios que nos acompaña. No es un Dios que resuelve las cosas sin nosotros, sino un Dios que nos necesita para resolver las cosas. Un Dios que nos da su fuerza para que resolvamos los problemas. Es Dios con nosotros.

@JulioCArreaza

12 de Enero. Bautizo del Señor.

Evangelio según San Lucas (Lc 15-16.21-22)

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
– «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo:
– «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.»

Verdadera Navidad

Verdadera Navidad

Julio César Arreaza B

Con el tiempo de Adviento, época especial del año, en que recibimos innumerables gracias quienes nos preparamos debidamente para la venida del Señor, la Iglesia Católica inicia un nuevo año litúrgico. Se trata de las cuatro semanas previas a la Navidad, en las cuales nos vamos alistando con contrición, alegría y esperanza para celebrar el gran acontecimiento de nuestras vidas: el Nacimiento del Niño Jesús. Conmemoramos la primera venida del Redentor de la humanidad y al mismo tiempo, por medio de esta recordación, el espíritu se orienta a la espera de la segunda venida de Cristo al final de los tiempos. Adviento se presenta como un tiempo de piadosa y alegre expectación. La corona de Adviento con sus cuatro velas resulta una catequesis sencilla para enseñar a los pequeños la proximidad de la Navidad, quienes con palpitante emoción van contando los días que restan para la llegada del Niño Jesús; en estos domingos de Adviento al comienzo de la misa, observamos a un niño encender una vela cada semana, hasta completar el cuarto domingo. Dios mediante mañana, las cuatro velas prendidas, indicarán la inminencia del Nacimiento del Niño Jesús en la Nochebuena.

El cristiano no es una isla, forma parte de una comunidad que es la Iglesia, que cada año celebra los principales misterios de nuestra salvación, para enriquecerse con el poder redentor, rescatador, de Jesús. Esta celebración escalonada se llama ciclo litúrgico. Después de la celebración anual del misterio pascual, la Iglesia nada tiene más antiguo que la celebración del Nacimiento del Señor y de sus primeras manifestaciones: esto tiene lugar en el tiempo de Navidad.

El cristiano auténtico procura realizar prácticas de piedad en conformidad con el ritmo de la liturgia, para poder celebrar santificándolo, el tiempo. Notamos la alteración de la tradición cristiana cuando se decreta civilmente la Navidad anticipadamente, ignorando el tiempo litúrgico y por tanto el verdadero significado de la Navidad. Increíble ver inclusive a gente viejona pujando para recibir, como si se tratara de una receta instantánea: un rayo veloz, hoy 21 de diciembre, el mal llamado “Espíritu de la Navidad”,  que no es tal sino un monigote.

Preparémonos para celebrar dignamente en su oportunidad el verdadero tiempo de Navidad a partir del 25 de diciembre hasta el domingo 12 de enero de 2014, con la fiesta del Bautismo del Señor. Sea Jesús la gran fiesta de nuestras vidas para que derramemos a nuestro derredor semillas de alegría y esperanza.

@JulioCArreaza

25 de Diciembre – Miércoles, Natividad del Señor

Evangelio según San Lucas (Lc 2,1-14)

Por aquellos días, se promulgó un edicto de César Augusto, que ordenaba un censo de todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a empadronarse, cada uno en su propia ciudad; así es que José, perteneciente a la casa y familia de David, se dirigió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, para empadronarse, juntamente con María, su esposa, que estaba en cinta. Mientras estaban ahí, le llegó a María el tiempo de dar a luz y tuvo a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en la posada.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, vigilando por turno sus rebaños. Un ángel del Señor se les apareció y la gloria de Dios los envolvió con su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo: “No teman. Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les ha nacido en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”.

De pronto se le unió al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!”