Día: 8 de febrero de 2012

Cantaremos. Domingo sexto del tiempo ordinario

El evangelio nos presenta hoy un caso muy concreto de discriminación en el pueblo judío: un leproso se presenta al Señor.
El leproso, como los publicanos, y las mujeres de mala vida eran mal vistos por la sociedad y la religión; se les consideraba pecadores. Jesús lo sana, y por eso, de Él se decía que comía con pecadores y publicanos (Mt.9,9-13). A esta enfermedad se le consideraba un castigo de Dios y por eso los leprosos vivían como indigentes y estaban excluidos de la sociedad. Un leproso se le acercó y con humildad, se puso de rodillas y le suplicó: “si quieres, puedes limpiarme”. Todas nuestras heridas pueden ser sanadas por el amor del Padre que se manifiesta en Jesús, si con humidad pedimos perdón.

Jesús muestra en la práctica cómo actúa el Padre. Por encima de todo, es infinitamente compasivo y acoge a los marginados por las razones que sean. La acción de Jesús se nos muestra como un hecho revelador aunque Él mismo lo pretenda silenciar: “no se lo digas a nadie”. Pero el leproso agradecido se puso a contar lo ocurrido….y eso precisamente es lo que debemos hacer todos los creyentes de cualquier tiempo: mostrar a todos la misericordia del Padre transformándonos en los testigos de su amor.

La lista de los marginados de hoy es interminable. La lista de los excluidos en nuestro país también es grande. Los beneficios de todos se han convertido en los privilegios de una minoría. Jesús nos llama hoy a todos los cristianos a una lucha contra este pecado de la sociedad mundial y de cualquier fundamentalismo que margine al hermano, por la razón que sea. No debemos, de una manera o de otra, convertirnos en complices de la exclusión. La amplitud y la tolerancia es la marca de los discípulos del Señor, y por tanto, ¡que no quede un solo leproso entre nosotros!

CANTAREMOS:

  • ENTRADA: Vienen con alegía
    • Señor ten piedad-Gloria-Aleluya-Antífona
  • OFERTORIO: Te presentamos el vino y el pan.
    • Santo-Padre nuestro-La Paz-Cordero de Dios.
  • COMUNIÓN: No podemos caminar
    • Pescador de hombres.
  • DESPEDIDA: Viva Cristo.

12 de Febrero. VI Domingo del Tiempo Ordinario /B

Evangelio según San Marcos (Mc 1,40-45)

En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas :”Si tú quieres, puedes curarme”. Jasús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Si, quiero: Sana!” Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.

Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad,sino que se quedaba fuera en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes-