Día: 3 de enero de 2015

Cantaremos. 4 de Enero–II Domingo de Navidad.

“La Palabra se ha hecho carne y acampó entre nosotros”.

El Evangelio de este segundo domingo de Navidad está tomado del prólogo del Evangelio de San Juan. Nos habla de la genealogía del Salvador en forma muy diferente a los otros evangelistas. Mientras aquellos nos hablan de la genealogía humana, San Juan se remonta al origen divino del Señor. Y lo busca precisamente en el corazón del misterio Trinitario, en el Verbo, en el Logos, en la Palabra, en el Hijo

"En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió…"

Juan reconoce a Jesús como el Hijo único de Dios, con una personalidad humana y divina. Fue enviado por el Padre para estar en medio de los hombres….pero dice que vino como "la Luz" y las tinieblas no la recibieron. Aunque nuestra existencia parece poca cosa, somos parte de una asombrosa realidad: ¡Somos hijos e hijas de Dios!. Esta realidad nos da la responsabilidad de crecer y de madurar en la imitación de Cristo, para vivir asemejándonos cada vez más a lo que deben ser los hijos de Dios.

CANTAREMOS:

      • Dios camina con su pueblo ……………………………………………235
        • Señor ten piedad – Gloria
        • Aleluya – Antífona
      • De contento ………………………………………………………………..234
        • Santo – Padre nuestro
        • La Paz : Nació el Redentor
      • Hoy en la Tierra ………………………………………………………….246
      • Niño lindo …………………………………………………………………..265
      • Corre caballito ……………………………………………………………232
      • La jornada …………………………………………………………………250

4 de Enero–II Domingo de Navidad.

Lectura del santo evangelio según san Juan (Jn 1, 1-18)

En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan:
éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios,
si creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal,
ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Éste es de quien dije:
"El que viene detrás de mí pasa delante de mí,
porque existía antes que yo."»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés,
la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás:
Dios Hijo único, que está en el seno del Padre,
es quien lo ha dado a conocer.